El paraíso de las damas / Émile Zola

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Denise Baudu acaba de quedarse huérfana y viaja hasta París con sus dos hermanos pequeños en busca de una oportunidad laboral que le permita cuidar de ellos. Recién llegada del campo, aturullada por el ajetreo de la capital parisina en la segunda mitad del siglo XIX, va a parar a la tienda de su tío, un pequeño comercio de telas al borde de la quiebra desde que la competencia sin igual de los grandes almacenes ha llegado hasta su puerta. Pese a la tristeza de sus tíos y su prima, Denise no tiene más remedio que entrar a trabajar precisamente para el monstruo del comercio parisino, El Paraíso de las Damas, unos grandes almacenes con más de veinte departamentos y cuatrocientos empleados. El propietario es el joven y ambicioso Octave Mouret, un hombre sin escrúpulos cuando se trata de hacer dinero y vender a toda costa; un empresario ávido de exprimir hasta las últimas consecuencias a las mujeres, en todos los sentidos. Convertida en dependienta, la apocada Denise intentará hacerse un sitio en la jungla despiadada de los almacenes y sus vendedores con comisión. Sin embargo, su férrea voluntad para hacer lo honestamente correcto, la fidelidad a sus principios morales y su demoledora dulzura y encanto harán brecha en la implacable máquina de hacer dinero en la que se ha convertido Mouret.

Aunque puede leerse como una historia independiente, El paraíso de las damas forma parte de la serie Les Rougon-Macquart de Émile Zola y sucede al relato de Pot-Bouille, donde se explica los inicios en el comercio de Octave Mouret. Zola publicó El paraíso de las damas en 1883, seguramente llevado por la impresión que le causó la revolución del nuevo comercio y su efecto sobre las burguesas cuando él mismo llegó a un París en plena transformación en 1859 y quedó tan impactado como la pobre Denise.

Lejos de la concisión de sus artículos periodísticos, Zola da rienda suelta a unas esplendorosas (y bien documentadas) descripciones de la interioridad y funcionamiento de unos grandes almacenes parisinos a finales del siglo XIX. Departamentos, dependientes, género, rutinas comerciales, compradores, decoración, estrategias de mercado, publicidad, picaresca, épocas de crisis… Nada escapa a la brillante prosa del autor que se mueve siempre entre la invención de su historia y la inspiración en los hechos reales de los almacenes parisinos de la época y los cotilleos sobre sus empresarios, clientes y empleados. Sin olvidar la voluntad de crítica social y de denuncia de la que siempre hace gala Zola: en El paraíso de las damas denuncia las duras condiciones laborales de los empleados, la inestabilidad de esos empleos, el abuso de los grandes mayoristas sobre los productores o incluso la neurosis consumista que acecha a las clases burguesas.

El paraíso de las damas gira alrededor de la idea principal de un nuevo concepto de comercio que desplaza, que literalmente devora económica y arquitectónicamente, al antiguo; el triunfo del progreso sobre la tradición obsoleta: los grandes almacenes de El Paraíso de las Damas contrapuesto a la tiendecita detallista, cara y exclusiva de El viejo Elbeuf. Pero también de un nuevo tipo de burguesía emergente: el hombre de negocios, inquieto, hábil, luchador (Octave Mouret) versus el burgués apoltronado, amenazado por la ruina más inminente, pero que prefiere vegetar y vivir de exiguas rentas (o posibles herencias y/o matrimonios ventajosos) antes que dedicarse a algo tan plebeyo como “trabajar” (Paul de Vallagnosc). La nueva Francia versus la vieja Francia.

“Además, no solo están las mujeres, que al fin y al cabo me importan bien poco. Está la voluntad de querer y de hacer, de crear, en definitiva… Tienes una idea y luchas por ella, se la metes a martillazos a la gente en la cabeza, la ves crecer y triunfar.”

Y este progreso comercial implacable, que podría haber canibalizado y digerido a una Denise inocente, pura, honesta, intacta pese a la naturalidad con que el dinero pervierte a las parisinas pobres de la época (según el autor), prosigue su feliz y arrollador camino de la mano de la heroína protagonista. Quizás como reacción al profundo pesimismo que embargaba a Émile Zola a principios de los años 80, y pese a los dramáticos derroteros que sigue a veces su Denise, El paraíso de las damas tiene final feliz, inspirado en hechos reales.

El Paraíso de las damas es una novela realista que ilustra a la perfección un cambio de época en la fisonomía comercial de París en el siglo XIX y su  consecuencias socio-económicas. A estas alturas no hace falta recordar por qué Zola es una de las grandes plumas de la literatura francesa aunque el lector debe quedar bien advertido: algunos cabos de la trama quedan sueltos (o resueltos con insatisfactoria rapidez) y pesa en la lectura lo muy repetitivo que el autor resulta a la hora de expresar sus conceptos. Sí, lector, el Zola novelista es machacón, capaz de explicar y repetir la misma idea una y otra vez, una y otra vez… Aunque, como bien nos apuntaba a mi compañera de lecturas, Loquemeahorro, y a mí don Benito Pérez Galdós en Twitter (@GaldosDonBenito): “Es que Zola es muy zolesco”.

Lector: sí, esta es la magnífica y entretenidísima novela que inspiró la serie Galerías Paradise de la BBC.

FICHA DEL LIBRO:

El Paraíso de las Damas

Zola, Émile

Traducción: María Teresa Gallego y Amaya García

Encuadernación: rústica

ISBN: 97884-84288329

Páginas: 648

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